Compras y proveedores
Catálogo por proveedor con sus formatos y precios, pedidos, recepciones parciales y albaranes. Foto del albarán y lectura automática de las líneas.
Kairest conecta compras, escandallos, stock, producción y ventas. Cada euro que entra en la cocina tiene un rastro, desde el albarán del proveedor hasta la cuenta de resultados.
Sin permanencia. Te acompañamos en la puesta en marcha.
Seis piezas que comparten los mismos datos. Lo que se recibe en la puerta de atrás acaba, sin copiar nada a mano, en el margen de cada plato.
Catálogo por proveedor con sus formatos y precios, pedidos, recepciones parciales y albaranes. Foto del albarán y lectura automática de las líneas.
El coste real de cada receta y cada elaborado, hasta el ingrediente. Cuando sube un precio, se ve al momento qué platos deja de cuadrar.
Existencias por local y por ubicación, con un histórico que explica cada saldo. Inventarios desde el móvil, también sin cobertura.
Partes de producción con su merma de elaboración, y el consumo de ingredientes contado una sola vez, nunca dos.
Las ventas entran solas desde el terminal del local y descuentan el stock que les toca. Mix de productos, horas punta y ticket medio.
Coste teórico contra coste real, desviaciones y cierre por periodo. Cada indicador con su fórmula escrita, para que nadie discuta el número.
El coste teórico sale de lo que vendiste y de la ficha de cada plato. El real sale del stock. Cuando no coinciden, hay una razón: una merma que nadie apuntó, una ración que se sirve más grande, un precio que subió sin avisar.
El repartidor deja la mercancía, alguien hace una foto y Kairest lee las líneas. Lo que no cuadra con el pedido se marca como incidencia, con la diferencia delante, para resolverla con el proveedor el mismo día.
Lo que pesa la mercancía en la cuenta de un restaurante medio. Es la partida donde un punto porcentual se nota de verdad.
El coste real de una unidad en una caja de 24 a 19,14 €. Redondear a 0,80 € inventa seis céntimos por caja, y luego nada cuadra.
Lo que cuesta registrar una entrada de mercancía. El resto lo hace Kairest mientras el equipo sigue con el servicio.
Se usa de pie, con prisa y a veces con las manos mojadas. Por eso hay tres formas de entrar, y cada una enseña solo lo que hace falta.
Se instala como una aplicación y funciona aunque la cámara no tenga cobertura. Lo que se hace sin red se envía al volver.
Compartida por el equipo. Se abre con un código de cuatro cifras y se cierra sola, para que cada acción quede a nombre de quien la hace.
Para revisar desviaciones, cerrar el periodo y mirar los informes con calma, desde cualquier ordenador.
Te enseñamos Kairest con datos parecidos a los tuyos y te decimos con franqueza si te encaja. Si no es para ti, también te lo diremos.